Instantáneas desde la Feria Puro Diseño y un elogio a la vida diseñada

En casa, un canguro hecho de cuero amarillo flúo sostiene resaltadores y ganchitos. Hay macetas con amapolas y violetas pintadas. Hay un pizarrón de colores y latas de galletitas con ilustraciones. Una gallina de tela que sostiene bolsas para reciclar en la panza, colgada de sus patitas. Y todas son compras que fui haciendo en las diversas ediciones de Puro Diseño. Cada año, en esta época del año, se vuelve una cita obligada. Vivo cerca y siempre voy. No siempre a cubrir, casi nunca acompañada. ¿Por qué? Porque voy de compras.

Con paciencia, recorro, miro, pregunto y al final doy una vuelta express y compro lo que me gustó. La feria Puro Diseño está siempre llena de sorpresas, y de objetos que me alegran la vida. Para alguien que gusta de la moda, el diseño aplicado a todos los objetos de la vida cotidiana es un valor. Llenos de color, con ironía, con ideas renovadoras, otras funcionalidades o simplemente cosas bellas, bien hechas, por artesanos, diseñadores gráficos o industriales, gente que pensó mucho cuál era la forma de embellecerlos u optimizarlos y lo hizo con esfuerzo y pasión. Por eso, este post. Gracias a todos los que participan por embellecer mi casa y mi vida. 

Anuncios