Mishka: apuntes de una charla con su creador, Chelo Cantón

- Nordelta

Marcelo Cantón, creador de Mishka y Mía Flores Pirán, modelo.

Una charla. Un viaje. Un vínculo que se pone en movimiento. Junto a Marou y a Sole de Agencia Aló, nos encaminamos al centro comercial Nordelta, un shopping a cielo abierto, mientras el sol caía entre palmeras. Allí, hace unos días, abrió la nueva tienda Mishka.

Qué decir acerca de Mishka. Que sus creadores, Chelo Cantón (a cargo del diseño) y Diego Trivelloni (responsable de la comercialización), son arquitectos. Que la marca nació en 2001, en tiempos de crisis, que la impronta de la etiqueta es una marca registrada. Y que él, Marcelo Cantón, es tan cálido como talentoso. Conversamos pocos minutos mientras celebrábamos la apertura de la tienda y conocíamos la colección de invierno.

¿Cómo manejás hoy el flujo informativo?
No tengo Facebook ni Twitter. Tengo una cuenta de Instagram en la que soy stalker de sitios de arquitectura. No hacemos viajes de producto, porque creo que cuando ves, te tentás. Por supuesto que hoy las tendencias están disponibles. Pero tratamos de no ver nada. Mishka ya tiene como un alterego y hay una identidad que te marca: esto sí, esto no.
De hecho las hormas y diseños emblemáticos de esa identidad están bastante presentes en esta colección. ¿Eso fue buscado o simplemente surgió?
Creo que nuestro diseño es espontáneo… Como venimos de la arquitectura, yo sigo disfrutando de la hoja en blanco. Es lo que siempre les digo a los diseñadores que están preocupados por si van a ser famosos, si van a ganar plata, si van a tener éxito. Lo primero que les digo es: “Disfruten el proceso de diseño”. Si no estás enamorado de ese momento en el que te sentás frente a la hoja en blanco y no sabés que hacer… Es un tema. Tenés que enriquecerte con películas, estudiar, mirar lo que se hizo antes. Tenés que alimentar el insight porque el diseño solo puede surgir del insight power. La flama está adentro. Y hay que disfrutar el momento. Yo cada vez que empiezo estoy feliz, pensando “Qué bueno, hay que arrancar de vuelta”. A ver qué va a salir. Después hay una bajada comercial, de marketing. Pero el diseño es espontáneo.
En esta colección hay un foco muy interesante en el diseño de los tacos, ¿cierto?
Los tacos están pensados para que haya de todo un poco. Tenemos que buscar que haya un zapato para todas las edades. Hay que tener el taco todo terreno, cómodo, el taquito un poquito mas fino, pero siempre… todo el taco que vos te pruebes en Mishka, pisa bien. Mishka pisa bien.Eso de que la moda no incomoda es mentira. Nunca vamos a poner a una mujer a hacer equilibrio. ¡Basta! Eso hace mal a la salud.
¿Qué es para vos hoy la elegancia, esa palabra tan mutable?
Creo que hay una elegancia urbana. El haute-couture es para Europa, y para muy pocos lugares. Para mí, la elegancia tiene que ver con el estilo y con cierta austeridad. Admiro mucho las nuevas crew de surfers, bikers, skaters y toda esa nueva generación que se relaciona con la comodidad, con el confort. Y nuestra marca tiene que ver con eso, con la sofisticación urbana, la comodidad, la versatilidad (con zapatos que funcionan para el día y para la noche).
Cómo te impacta la realidad económica, porque lanzaron una colección Cápsula más accesible, ¿cierto?
La realidad económica va marcando el paso. Me encantaría que mi zapato costara menos. La verdad es que por más que tengan alta calidad, que los cueros sean de primera, que estén hechos a mano, que nuestros artesanos ganen muy bien, que es lo que merecen, la verdad es que estamos defasados. Los precios en Argentina están defasados; y no es como dicen siempre, por culpa de los empresarios. Porque seguimos sacrificando mark-up; a veces los costos no dan pero nos tenemos que mantener. Nos pareció oportuno, como ya tenemos una fábrica que produce mucho en Argentina, poder tener un cupo de zapatos hechos afuera, en Brasil y China. Como allí la industria está subsidiada, tienen un montón de beneficios, muchas exenciones impositivas y logran precios que son más competitivos. Entonces podemos mantener la calidad pero en un zapato más sencillo. Tal vez estas bases tan elaboradas, de crepe, encarecen mucho el producto y por eso tenemos esta cápsula para que la persona que hoy no accede pueda acceder a Mishka. El objetivo es que nuestros zapatos sean para muchos y que se conserve la calidad. Yo quiero que mucha gente me compre. La lucha a futuro es que las marcas tengan un precio más democrático.
No estás alineado con el concepto de exclusividad…
Cuando uno deja de ser un diseñador de autor y deja de tener una sola tienda y decide montar una marca que es más comercial -porque para mi ¨comercial¨ no es mala palabra, implica desarrollarse y crecer-, la idea es que acceda mucha gente. No  solo la mujer que puede, la que se lleva tres pares. También otras personas a las que les gusta tu diseño. Porque hoy hay gente que hace el esfuerzo para tener tu producto y gente que no llega. Y eso la verdad es que a mi me duele. Como fabricante, como diseñador, me duele.
Hoy establecieron un vínculo empresarial con Prüne. Cómo funciona esa alianza.
Después de muchos años de asesorar a otras firmas, con Diego Trivelloni, que es mi socio desde que fundamos la marca, hemos armado un frente porque el proceso de dejar de lado el ego del diseñador y armar holdings es muy interesante. Hay una parte creativa y una parte dura del negocio y es bueno planificar estrategias conjuntas. Las asociaciones y las fusiones estratégicas son muy importantes desde la parte dura del negocio.
¿En qué pensas que suma esa relación?
En capacidad operativa y de gestión. Y en la experiencia de Prüne de haber recorrido un camino exitoso y la idea de replicar ese camino pero con la identidad de Mishka. Ninguna marca va perder su identidad. Lo principal es el ADN, la etiqueta, después… los caminos del éxito te llevan. Llega un momento en el que hace falta hacer muchas cosas bien, no solo diseñar. Y hacer muchas cosas bien, solo se logra en equipo. No lo puede lograr una sola persona.
Mishka tiene una mística especial…
Yo amo Mishka porque tiene su fábrica. Si fueran todos zapatos que me hacen otros, no se… a mi me gusta estar en la cocina. Tengo un cortador que se llama Ramón y que lleva 10 años trabajando con nosotros. Y eso es lindo. El país industrial, el del tallercito, en el que todos quieren hacer y aportar, me encanta. Me parece que tiene que ver con la esencia argentina.

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